... a veces me canso de verte sil. hoy sos un objeto mas. ¿que tanto puede utilizarse una imágen?…
Por aquellos días él andaba muy raro. Todo le molestaba por demás, cada día era un mar de desiluciones y mala suerte en el que nadaba y nadaba pero jamás llegaba a la orilla de la tranquilidad y la alegría.
Su día comenzaba mal desde la primer hora: despertaba y ponía el noticiero. "Este es el error mas común para este tipo de dolencia", dicen algunos, pero él lo cometía igual. Allí comenzaba su odisea: que los precios estaban por las nubes, que un muerto (y encima inocente), que el tránsito, que los ancianos y sus escasos ingresos, que la eduación y los políticos corruptos.... y así.
Pronto comenzaban una serie de eventos desafortunados, propios de la cotidianidad, pero que tomaban tal magnitud para él que ganaban el protagonismo a las buenas cosas que se sucedían a la vez (sin lograr jamás captar su atención): que si no había mas café, que si no encontraba una media, que se había olvidado esa prenda en lo de tal o si aquel otro no le había devuelto el libro que sí o sí debía leer hoy. A todo esto se sumaba la eterna lucha por conseguir mas dinero: esa era su peor adicción. Cuando lo tenía, sentía que el mundo era un poco mas amigable, él mismo se sentía mas pleno, mas grande, mas feliz... sin embargo, cuando debía abstenerse de él la vida se volvía gris sapo y nada tenía buen aroma, simplemente era incapaz de hacer algo sin él y, por supuesto, "el mundo", "la suerte" o mas bien la "mala suerte" eran los culpables..................................................................................................................................................
Aunque Ud. no lo crea, este mal afectó a mas de la mitad de la población de aquel gran submundo urbano. Los especialistas (artístas, artesanos, hippies, niños y algunos ancianos) que se animaron a estudiarlo y a buscar una cura, llegaron a una conclusión: la dolencia tenía una raíz principal y se presentaba una serie de síntomas: vivir con el ceño fruncido, tos anti risas que se activa principalmente cuando mas ganas de reir se tiene, rechazo a los dulces y a los abrazos, muy buena memoria objetiva y racional pero desgaste de la memoria emotiva y una aguda tendencia a responder con monosílabos y a reprimir buenos sentimientos hacia los demás............................ Todo esto finalmente, se basaba en una sola cosa, simple pero justamente por eso, invisible y peligrosísima: mala costumbre.
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Llegué cuando ya estaban en el ministerio, apuradisima y con una sensación en el pecho de no estar donde debía.
Llegando se me erizó la piel al ver la gran multitud que se reunía a la puerta del ministerio. Ver los carteles armados en la FADU también me mató: si, siempre sobresalían las banderas de esos partidos que opacan todo, pero también había muchas de estudiantes, de docentes, que se hicieron pensando en comunicar lo que nos pasa, con la esperanza de mostrar a la sociedad que ya no podemos resistir más y que eran llevadas por alguien que jamás había llevado una.
Lo que pasa en la FADU no es nuevo, ni exclusivo de nuestra facultad: todo el país está ardiendo como una bracita, de esas que a veces parecen frías al punto de que la tocas, pero que cuando toca tu piel te quema mostrandote la realidad.
Miraba a todos, caras conocidas por doquier. Algunos alborotados sacaban toda su energía cantando y moviendo su carpeta, la misma que llevamos tan incómodos en el colectivo por tantos años y que hoy nos parecía tan simbólica, tan nuestra. Otros sólo escuchaban, tratando de entender, mirando atónitos. Muchos docentes tenían el semblante muy serio. Profesoras y profesores jóvenes, caminaban al lado de los viejos y entre cientos de alumnos que esta vez, también pedían por ellos.
Yo estaba seria también. Seria e incómoda por momentos, seria y orgullosa por otros. Veo en todo esto algo en gérmen que promete, mas allá de su apariencia deforme y oscura de ahora. Veo cómo se genera un diálogo que jamás hubo en mi universidad, cómo por primera vez somos más los que percibimos que hay algo que no está bien en cuanto a las condiciones en las que estudiamos y nos animamos a pensar qué hacer con eso, con nosotros, con nuestros maestros y su salario...
Buscar una pronta solución sería estúpido de mi parte y muy peligroso... siempre hay gente dispuesta a dar "esa solución que se necesita" con algunas condiciones. Ser pesimista y desanimarse es muy fácil, pero no nos es para nada útil ni constructivo.
Ojalá esto llegue a buen puerto, pero ojalá también que no se apague este espíritu de compromiso, de solidaridad y de acción que se generó en la Fadu y en varias facultades de la Uba.
Después de todo, educar también es accionar cuando se tiene que.

La FADU (Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo) está en crisis. Toda la UBA lo está. Hace mucho tiempo es así, pues hace mucho la recortan, la escupen, la utilizan y con ella a sus docentes y a nosotros, los estudiantes. Carecemos de una infraestructura adecuada, pero eso no nos impide amar nuestro lugar, aprendimos a quererla así, pelada como es, con bancos rotos, con luz que a veces falla, con ascensores tenebrosos, con horarios que no permiten elegir, a los que hay que adaptarse... los docentes pagan apuntes, llevan sus equipos, se forman como pueden... en fin... aprendimos a quererla y a soportarla, resistimos. Pero todo tiene un límite y el recorte que toca a nuestros docentes, que practicamente trabajan gratis hace meses fue ese límite. No podemos seguir así, ya no podemos soportar más este abuso, este manoseo. Por nosotros, por nuestros docentes, por la educación de nuestro país... por el diseño, por el pensarse a si mismo y por la tan querida y deseada libertad... es que nos pusimos de pie para decir basta.
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(si pasas ¡¡¡gracias!!! y sino... tb!?) (·_·)
1. Contar con un lugar cálido y blanco, tranquilo para descansar.
2. Tener algún secreto guardado que al verlo nos recuerde algo de nuestra esencia.
3. Saber que alguien (no "algo") estará incondicionalmente.
4. Conocer "como estas" cada día (esto es indispensable para satisfacer el espíritu adecuadamente).
5. Contar con un amplio repertorio de posibilidades para alimentar el alma (música adecuada, risas verdaderas, silencios, algo con qué agradar al paladar, algo bello para leer, algun ejercicio físico, alguien que descubrir....)
6. Poder pensarse a uno mismo. Escribir, conocer la caligrafía propia.
7. Tener la experiencia de haber comprendido alguna vez, (aunque sea por un mínimo instante) la profundidad de la existencia de otro ser.
8. Tener memoria y permitirse olvidar lo inútil, inconstructivo y dañino.
9. Lograr verdadera y realmente, aceptar lo distinto.
10. Perdonarse (es el primer paso, al parecer, para perdonar a otro...)