lunes, 10 de noviembre de 2008

"Mal_acostumbrado"

Por aquellos días él andaba muy raro. Todo le molestaba por demás, cada día era un mar de desiluciones y mala suerte en el que nadaba y nadaba pero jamás llegaba a la orilla de la tranquilidad y la alegría. Su día comenzaba mal desde la primer hora: despertaba y ponía el noticiero. "Este es el error mas común para este tipo de dolencia", dicen algunos, pero él lo cometía igual. Allí comenzaba su odisea: que los precios estaban por las nubes, que un muerto (y encima inocente), que el tránsito, que los ancianos y sus escasos ingresos, que la eduación y los políticos corruptos.... y así. Pronto comenzaban una serie de eventos desafortunados, propios de la cotidianidad, pero que tomaban tal magnitud para él que ganaban el protagonismo a las buenas cosas que se sucedían a la vez (sin lograr jamás captar su atención): que si no había mas café, que si no encontraba una media, que se había olvidado esa prenda en lo de tal o si aquel otro no le había devuelto el libro que sí o sí debía leer hoy. A todo esto se sumaba la eterna lucha por conseguir mas dinero: esa era su peor adicción. Cuando lo tenía, sentía que el mundo era un poco mas amigable, él mismo se sentía mas pleno, mas grande, mas feliz... sin embargo, cuando debía abstenerse de él la vida se volvía gris sapo y nada tenía buen aroma, simplemente era incapaz de hacer algo sin él y, por supuesto, "el mundo", "la suerte" o mas bien la "mala suerte" eran los culpables.................................................................................................................................................. Aunque Ud. no lo crea, este mal afectó a mas de la mitad de la población de aquel gran submundo urbano. Los especialistas (artístas, artesanos, hippies, niños y algunos ancianos) que se animaron a estudiarlo y a buscar una cura, llegaron a una conclusión: la dolencia tenía una raíz principal y se presentaba una serie de síntomas: vivir con el ceño fruncido, tos anti risas que se activa principalmente cuando mas ganas de reir se tiene, rechazo a los dulces y a los abrazos, muy buena memoria objetiva y racional pero desgaste de la memoria emotiva y una aguda tendencia a responder con monosílabos y a reprimir buenos sentimientos hacia los demás............................ Todo esto finalmente, se basaba en una sola cosa, simple pero justamente por eso, invisible y peligrosísima: mala costumbre.

3 comentarios:

Marbot dijo...

Cada vez me dan más ganas de irme a vivir a un campito en las afueras.

Victoria dijo...

muchas muchas muchas personas estan así , que triste !

Anónimo dijo...

La gran urbe da un empujoncito, no? igual hay malas costumbres que se adquieren en cualquier sitio.

positive vibrations!